¿Qué mirar al comprar zapatos? Charlando con Antonio García Enrile

Las respuestas de un artesano a las preguntas que todos nos hacemos a la hora de comprar un zapato

Corbata 7-fold de Passaggio Cravatte. Mi review personal

Proceso y resultado de un proyecto para hacer una corbata 7-fold con la firma italiana Passaggio Cravatte

Charlando con Gonzalo López Larráinzar

Una entrevista con uno de los sastres más importantes y conocidos en España

Mostrando: oxford legate de la línea Maestro de Meermin

Review de uno de los modelos de la línea superior de Meermin Mallorca.

Libros imprescindibles sobre elegancia y estilo

No te quedes sin conocer los principales libros dedicados a la elegancia y el estilo.

25 may. 2015

La elección del zapato negro más versátil

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Modelo oxford de Yohei Fukuda Shoemaker
En muchas ocasiones hemos hablado de la importancia de buscar versatilidad en nuestras compras. Al fin y al cabo, cuando uno se zambulle en este mundillo del vestir bien (o al menos mejor que antes), suele ser habitual que la tarjeta tiemble un poco. Como no se trata de eso, sino de hacer compras inteligentes que nos multipliquen las posibilidades, veamos qué ocurre con los zapatos negros que usaremos tanto en la oficina como en las ocasiones más formales.

Para empezar, el diseño del zapato de cordón. Oxford o blucher? Sin duda oxford. Es mucho más elegante y formal. 

También hay una cuestión de formalidad puramente dicha que reduce muchísimo la búsqueda de un zapato negro versátil. A mayor decoración, o mejor dicho punteados, menos formalidad, por lo que todo lo que sean full-brogues o semi-brogues estarían directamente descartados como "opción versátil", incluso whole-cuts (también llamados "enterizos") con diseño perforado en la punta estaría descartado. Estos zapatos serán perfectos para la oficina, no os confundáis, pero quedarían descartados de las ocasiones formales a las que tengáis que acudir, y de ahí que los elimine como opción. Si queréis invertir en ellos como siguiente zapato, adelante, magnífica opción.

Por tanto, para mi gusto nos quedamos con dos alternativas: el cap-toe (el de toda la vida con línea separando la puntera) y el whole-cut limpio, sin perforaciones de ningún tipo.  

Yo tengo de ambos tipos, y con el paso del tiempo he visto cómo el cap-toe es la opción más versátil. Eso sí, será importante la horma a utilizar, ya que un zapato demasiado ancho y redondo perderá belleza en esas ocasiones formales, que sí suele dar la limpieza y corte del whole-cut, mientras que éste resulta quizá "demasiado" formal para otras ocasiones como una reunión de negocios.

20 may. 2015

El valor (que no el precio) del arte - Colaboración con Spend In Magazine

portada-spend-in-magazine-style-consultantComo muchos me habéis pedido a través de correo electrónico que pusiera aquí en el blog el texto del artículo que escribí recientemente para la revista Spend In, aquí lo tenéis:


Hay productos que no son para todo el mundo. No es sólo una cuestión de precio, que también, sino simplemente que no todo el mundo sabe valorarlos. Me refiero a aquellos cuya exclusividad viene del grado de artesanía de su producción, de la rareza y altísima calidad de sus materiales y de la exquisitez con que se consiguen sus diseños y acabados. Son esos productos cuyo precio no se debe exclusivamente a un nombre, sino que va acorde al nivel de esfuerzo y expertise que requiere su elaboración.

Partiendo de este punto, sucede que la compra va más allá del simple acto de elegir y pagar, convirtiéndose en toda una experiencia, que a menudo requiere mayor conocimiento del cliente sobre qué quiere y cómo lo quiere y además, en ocasiones, puede incluso dilatarse en el tiempo si queremos algo realmente exclusivo, para nosotros. Al fin y al cabo estará adquiriendo algo casi único que, sin duda, le hará sentir especial.

La diferencia entre comprar un par de zapatos, una corbata o un reloj en una gran superficie o comprarlo en una boutique o un atelier de nombre en su mayoría desconocido para el gran público es abismal. Quien busca estos productos sabe que no está comprando unos simples zapatos, una corbata más o un reloj cualquiera que marque la hora. Está comprando una pequeña obra de arte, una pieza artesanal, y paga satisfecho el precio correspondiente, sabedor de que está adquiriendo no sólo un producto para un fin, sino la dedicación y esfuerzo de uno o varios artesanos.

Pensemos en zapatos hechos a mano, con la mejor selección de pieles y con más de doscientos pasos a seguir en su elaboración, con un diseño cuidado al máximo y unas hormas estudiadas a conciencia. Uno entiende la diferencia de lo que lleva en los pies cuando ve al artesano tirando de los hilos durante el empalmillado a mano. Del mismo modo, quien haya visto el proceso de corte, cosido y planchado de una corbata completamente hecha a mano también entenderá de lo que hablo. La selección de sedas exclusivas, a menudo muy escasas, hace de estos productos una pequeña pieza en peligro de extinción. O ver el trabajo milimétrico de un artesano que fabrica algunos de los mejores relojes mecánicos del mundo.

Siempre he dicho que es mejor uno bueno que cinco de dudosa calidad. A menudo me preguntan si los zapatos que llevo son nuevos y se sorprenden cuando digo que tienen ya seis años. Es un hecho, estos productos aguantan mejor el paso del tiempo y su presencia es siempre superior a la de otros productos de inferior manufactura pero, sobre todo, la sensación que transmiten a uno mismo es incomparable.

Es lógico que estos productos escapen al gran público, pero también quiero romper ese mito de que son productos sólo para los que disfrutan de una economía más que desahogada. Posiblemente en algunos casos sea una condición sine qua non, pero no es exclusiva. Así, disponer de una aseada cuenta corriente no asegura que su propietario sepa valorar la exquisitez y belleza de estos productos de los que hablo. Zapatos hechos a mano y a medida, corbatas de las más finas sedas, relojes de una precisión casi absoluta montados a conciencia por un experto relojero… éstos y muchos otros son pequeñas obras de arte. El dinero puede llevarte a ver un concierto a Viena, pero nunca te enseñará a disfrutar de Beethoven.

18 may. 2015

¿Vestir traje cambia tu manera de ver las cosas?

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Traje cruzado de la firma Tailorable

Recientemente se ha publicado un artículo en la versión web de la revista "The Atlantic", que habla del efecto mental que puede llegar a tener el vestir traje. Os dejo el enlace al final de este artículo.

Más en detalle, el artículo señala que recientes estudios, aún en fases iniciales, analizan cómo puede llegar a modificar los procesos mentales el vestir ropa formal, hasta el punto de afirmar que vestir este tipo de ropa "nos hace sentir más poderosos y eso cambia nuestra forma básica de ver el mundo". Pero no solamente esto, sino que puede llegar a hacernos pensar de forma más amplia agudizando nuestro procesamiento abstracto.

Curiosamente, los investigadores no acaban de ponerse de acuerdo en qué efecto genera el hecho de la sustitución paulatina del traje por la ropa más sport en el trabajo. ¿Reduce o refuerza el efecto del traje? Parece que no tienen aún una única respuesta a esta pregunta.

En este blog siempre he hablado del efecto que vestir adecuadamente genera en los demás, pero curiosamente nunca (o al menos muy poco) hemos abordado el tema desde esta otra perspectiva. ¿Qué efecto genera en nosotros mismos? No sabría decir si vestir traje, como apuntan estos estudios, nos hace más inteligentes, o al menos algo más espabilados, pero desde luego incrementa la seguridad en nosotros mismos y genera confianza. Esto necesariamente tiene que reflejarse en nuestra forma de pensar y actuar.

En muchas ocasiones he hablado con compañeros de trabajo que me preguntan por qué decido vestirme como lo hago para ir a trabajar. Pues bien, la principal razón es porque me gusta, evidentemente, pero también hay una cuestión de actitud. Digamos que vestirte de cierta manera me introduce en una especie de "modo trabajo" que no alcanzaría si acudiera a la oficina vestido como estoy en casa un sábado por la tarde. Esto es una realidad, al menos en mi caso. También hay otra razón de respeto hacia los demás, sobre todo posibles visitas externas que pueda recibir.

16 may. 2015

La base de un buen armario

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Ilustración de Akira Sorimachi para Drakes London
A menudo me preguntan cuáles son las bases de un buen armario. A decir verdad no es una pregunta fácil y las posibles respuestas son variadas, pero voy a intentar dar una que sea satisfactoria para la mayoría de los casos.

En primer lugar y aunque pueda parecer una obviedad, un buen armario requiere un espacio físico apropiado. Me refiero a un lugar donde guardar la ropa correctamente. No hablo de tener un vestidor exagerado... simplemente un lugar donde la ropa pueda guardarse con cierto espacio, con unas buenas perchas y sin humedad. He visto muchas veces cómo la gente amontona camisas y camisas en un armario a punto de reventar y se sorprende ya no sólo de que haya roces en la ropa, sino de que quede arrugada.

Una vez cubierta esta base indispensable, vayamos al apartado ropa. Las opciones varían mucho en función del estilo de vida y ocupación de cada persona. Si asumimos un estándar de persona que usa traje o al menos americana para trabajar y después tiene un armario más casual para los fines de semana, mis básicos recomendados serían:

1) Unos zapatos marrones, de cordón y sin demasiada decoración, a ser posible unos cap-toe. No entro a valorar si oxford o blucher, la verdad es que cualquiera de los dos me valdría. Elijo el color marrón por ser más versátil entre trabajo y ocio, pero esto no significa que los avale como opción para ocasiones formales. En esos casos nada os debería librar del negro de rigor. Por cierto, el marrón que sea chocolate. 

2) Un traje azul marino. En este caso iría un poco más allá y buscaría un traje con botones diferentes que nos permita usar la americana con o sin el pantalón a juego. Hablamos de las bases de un armario, así que busquemos versatilidad. El traje azul marino es perfecto para la oficina, ocasiones formales y una americana azul va perfecta para comer un sábado en cualquier restaurante.

3) Una camisa lisa, blanca. De nuevo, por versatilidad. La camisa blanca es la que mejor combina con cualquier cosa y, unida al traje azul marino, hace casi imposible fallar.

4) Una chaqueta de sport. El color podría ser un gris medio, por ejemplo. Una americana así nos daría diferentes opciones para el ocio. Buscaría un estilo más "napolitano", con un hombro más natural y bolsillos de parche que nos den un toque más desenfadado e informal.

5) Un buen abrigo largo. Esto dependerá de dónde viváis. Si vivís en el sur probablemente os parezca un gasto innecesario. En el norte lo agradeceréis tanto como un buen paraguas que no se rompa al tercer día. Si tengo que elegir un único color, gris marengo. Por versatilidad, elegiría uno que quedara justo por encima de la rodilla.

Evidentemente, uno no sobrevive con esto en su armario, pero creo que son las bases indispensables para empezar a construir un armario de calidad. Estas 5 propuestas cubren la inmensa mayoría de las necesidades que cualquier hombre pueda tener, por lo que creo que cumplen con el objetivo que tenía al escribir el artículo: daros la base de un buen armario.

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